Información publicada en GARA el 2 de marzo de 2002.


      Sigue sin conocerse el estado de Soto y Gorostiaga, incomunicados en prisión

      • Ruiz Polanco los encarceló pese a que negaron las acusaciones y denunciaron torturas
      • Askatasuna tacha de «vergonzosa» la actitud del juez y cree que busca tapar las marcas

      Ainara Gorostiaga y Mikel Soto fueron encarcelados ayer por el juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz Polanco, que ha ordenado además que continúen incomunicados en la prisión de Soto del Real. Esta decisión provoca que sigan sin conocerse datos sobre su estado de salud, aunque, al parecer, Soto continúa en la enfermería.

      GARA / IRUÑEA

      El juez Guillermo Ruiz Polanco ordenó ayer el ingreso en prisión incondicional e incomunicada de Soto y Gorostiaga, detenidos el domingo en Caste- llón, a los que imputa «pertenencia a banda armada» y «terrorismo» según fuentes judiciales citadas por Efe.

      Askatasuna confirmó que ni Soto ni Gorostiaga pudieron ser atendidos por su abogada de confianza, ya que declararon incomunicados tras haber cumplido el plazo legal máximo en manos de la Guardia Civil.

      Pese a ello, este organismo pudo constatar que ambos negaron las acusaciones dirigidas por la Guardia Civil ­que según Efe les vincula con dos intentos frustrados de atentado­, y aseguró que su declaración en dependencias policiales fue realizada bajo torturas. Pese a ello, Ruiz Polanco determinó su encarcelamiento de forma incomunicada, por lo que no hay un solo dato directo sobre su estado de salud. Askatasuna sabe únicamente que Soto ingresó de nuevo en la enfermería, donde ya pasó los últimos días del periodo de detención tras señalar el médico que ni siquiera estaba en condiciones de declarar ante el juez.

      «¿Por qué ha decidido encarcelarles de forma incomunicada? Está claro que no hay otro motivo que no sea ocultar las huellas de las torturas», denunció Askatasuna, para quien «la impunidad de la Guardia Civil para torturar a ciudadanos vascos es vergonzosa».

      La víspera había sido encarcelado ya Arturo Fernández, detenido un día después, al que mostraron su solidaridad ayer trabajadores de Telefónica, que desearon que «vuelva a su trabajo cuanto antes» y denunciaron el tratamiento de algunos medios de comunicación.

      En cuanto a los cinco detenidos el jueves, ayer no hubo noticia alguna sobre su situación. La sociedad Haritza de Amara se solidarizó con Eneko Iurramendi y su compañera Anika Gil y denunció su incomunicación. En Tudela, localidad de esta última, se manifestaron 125 personas en señal de apoyo.

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